sábado, 2 de enero de 2016

Día 2: La pared

Anoche descubrí soy la hija pérdida del PeptoBismol y los romeritos son la peor idea para cenar. Por lo que Pinterest y una pared mal pintada me pusieron creativa, y a la mitad de la madrugada decidí poner un pizarrón entre el estudio y la sala. Hace tiempo que me disgusta la pared, probé poner un librero pero no fue suficiente, por lo que tener un espacio para escribir con gis mis pendientes y poder dibujar mi logo me hace muy feliz.


El logo de amigos me gusta tanto que bien podría traerlo de pijama y necesito un planificado lo suficientemente grande. Dormí. Al despertar fuimos por pintura para pizarrón, sellador y demás herramientas. Absurdamente pensé que sería una tarea fácil, pero confieso llevo horas con una espátula quitando capas de pintura y ya me lastime un pulgar.

Tiene su gracia el proyecto: un détox decorativo, la construcción en casa de mi oficina.
Mi estudio es mi lugar favorito de la casa, mucho tiempo fue mi zona de confort, leyendo en mi sillón envuelta en una cobijita me la pasé años. Por lo que acondicionarlo como oficina para tener la posibilidad de recibir visitas es un gran paso. Soy demasiado huraña para dejar entrar a los extraños, pero quizás ya es tiempo. No puedo ocultarme más. Aquí una de las imágenes que me inspiró. 



Así que no sólo se trata de quitar capas y capas de pintura para ver como se embellece una pared al tener una superficie lisa y limpia, y aunque será un proyecto que me llevará al menos 10 días (se tarda 7 días en secar), al final del día tengo casi 5 años dedicándome a esto.
Sean felices. 
P.D. Te doy permiso de observarme 365 días en mi camino por ser emprendedora. La musicalización del post mientras escribo es la siguiente canción

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