lunes, 25 de enero de 2016

Día 25: Sentir


Quien me conoce dirá que tengo un peculiar gusto por las cosas inservibles y una excesiva indiferencia hacía las actividades productivas, pero la verdad, no existe una persona que pase una mañana conmigo y no se ponga a reír. Y no porque sea comediante sino porque mi mente fragua constantemente como escapar de la rutina y suelo encontrar los lugares más cómodos y cálidos de la ciudad.

No sé vivir sin  brillo en los ojos.
De niña mi vida fue tan aburrida que me inventé una de colección y desde entonces escribo. Escribir fue la mejor forma de huir de los regaños de mi madre. En todas mis historias fui quien quise ser, así que después de huir de casa de mis padres, me juré no ser un mueble inanimado, aletargada en una realidad sobria por el miedo a sentir.
Soy curiosa a rabiar.
Ansiosa, vagabundeo al borde de la devoción, con una paciencia muda en busca del momento o lugar para suspirar. Sí, quien me conoce sabe que la paso suspirando y soñando. Hoy por ejemplo, me pasé de la estación del metro porque me distraje imaginando cómo serán las cosas, esas que tengo planeadas para el 5º Aniversario.
Sueño tanto como respirar.
Amo vivir y amo amar. Soy adicta a sentir, pero entiendo que no todos saben amar y menos entregarse a sentir. Entregarse no es fácil, es un arte que aprendes tarde, hasta que entiendes y olvidas la tentación de los adjetivos, el orden y el recato. El amor cobarde me enferma. El amor cobarde es famélico. El amor cobarde es mediocre y nada como enamorarse de quien no sabe luchar, para ahogarte, dopada de ilusiones muertas.
Ser feliz no debería ser un lujo.
Por eso voy por la vida endosada a mis ganas, y al mirarme a distancia, sé que soy parte de algo sublime, sin importar que donde se alojan todas mis lágrimas tenga código postal.
Tengo el vicio de sentir y no pienso renunciar.
¡Los quiero! Sean felices

Dato morboso: Recuerdan el Plan B de la sede, pues ahora tenemos dos sedes, si, a veces pasa, primero nadie quiere y luego... #ChisteLocal

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P.D. Quizás este sea el post más malviajado de la serie. Te doy permiso de observarme 366 días (es año bisiesto) en mi camino por ser emprendedora. Va la canción del post. ¡¡Los amo!!
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