domingo, 24 de enero de 2016

Día 24: Los momentos crudos

Los momentos crudos son los que simplemente suceden sin planear ni poner mucho mérito o resistencia: se acomodan y te toman por sorpresa sin adornos o poses. De pronto esta frente a esa persona, ese micrófono, en esa banqueta, en esa silla, en ese elevador o en ese café. Sin opción para salir corriendo.


Los momentos crudos tienen la magia o la desgracia de ser punto de arranque sin banderazo de salida ni tren de aterrizaje, porque en la vida real, los inicios y los finales no vienen después de música de fondo o cortes comerciales; y nunca sabrás su verdadero calibre sino hasta que suceden. Los momentos crudos son más allá de la euforia de los amores descompuestos, roncos o torpes que te vuelven traslucida, aunque obvio, cuentan. Los momentos crudos son el inicio de algo grande, muy grande.

Me han sucedido un sin número de momentos crudos, desde los triviales y absurdos hasta las que ameritan letras negras en mi curriculum. Los momentos crudos me han tomado con el corazón abierto y su canto, a veces, me cegó. Algunos dolieron y su factura emocional fue demasiado alta; unos se volvieron peligrosos por el apego y magia adictiva; otros me regalaron increíbles amigas y aliadas; pero todos me hicieron fuerte, valiente.

Como la vez, que mis convicciones fueron superadas y ruborizadas a sabiendas que el calor era artificial y cual leprosa emocional, roge por un abrazo;  o cuando mandé un correo y terminé boletinada en toda la UNAM sin empleo; o cuando creí en la amistad y fui violada por un compañero de la Universidad. Sí, los momentos crudos pueden ser nocivos y dejarte varada en la cúspide de la nada sin saber qué paso. Los momentos crudos pueden ser la desazón y extenderse cual hemorragia hasta amargarte y darte un buen pretexto para sentir lastima de tu vida.
Los momentos crudos son augurios, bueno eso quiero pensar.

Como la mañana que conocí a Vanessa. Fue en la Roma en una reunión de mujeres emprendedoras. Ella vendía camisetas, yo ya tenía a Amigos. Compartimos un taxi e hicimos clic. Fue la encargada de logística de nuestro Tercer Aniversario y luego se fue. Vivimos nuestro propio proceso y volvimos a coincidir, sin saber el alcance de nuestra amistad pero a sabiendas que somos parte de un gran engrane que nos hace mejorar en más de una forma.

O la vez que conocía a Gaby P. Fue en un Foro en el Senado. Ella llevaba yeso en una pierna. Pasaron muchas cosas y bien no recuerdo cuando surgió nuestra Alianza, pero me encanta que fluye sin mucho esfuerzo, porque simplemente tenemos visiones compartidas de un mundo mejor. O hace miles de años que conocí a Eva en la secundaria sin saber que sería tan importante en mi vida y juntas hemos vivido de todo y podemos reírnos hasta al ir al súper.
Podría narrar la historia de todas y el post sería eterno, quizás otro día.

Lo importante es decir que sin importar lo rudo del momento crudo, será tu coraje y rebeldía lo que te hará caminar hacia delante. Quizás reinicies de forma atropellada, con tartamudeó, llorando y sin poder completar ninguna frase. Date tiempo, la magia es apabullante y acaba por iluminar.
Sigamos trabajando…
¡Los quiero! Sean felices

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P.D. Te doy permiso de observarme 366 días (es año bisiesto) en mi camino por ser emprendedora. Va la canción del post. ¡¡Los amo!!
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